Indomable
No te des por vencido, ni aun vencido;
no te sientas esclavo, ni aun esclavo;
trémulo de pavor, piénsate bravo;
y arremete feroz, ya mal herido.
Ten el tesón del clavo enmohecido,
que ya viejo y ruin vuelve a ser clavo;
no la cobarde intrepidez del pavo
que amina su plumaje al primer ruido.
Procede como Dios que nunca llora,
o como lucifer que nunca reza,
o como el robledal cuya grandeza
necesita del agua y no la implora.
¡Que muerda y vocifere vengadora
ya rodando en el polvo tu cabeza!
José Bonifacio Palacios

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