jueves, 8 de marzo de 2012

POESÍAS - DE MI COLECCIÓN


      ¿Qué  es la mujer?



Una mujer!... la estrella de los cielos,
la virgen que embalsama los pesares,
la perla más hermosa de los mares;
la azucena más bella del vergel,
la esperanza, la gloria, la grandeza.

El porvenir, el todo, la fortuna....
una mujer...... la refulgente luna
que alumbra de la noche la vejez!

A veces es la tigre que rugiendo
muerde feroz el pecho de su amante....
le arranca el corazón y delirante
le lame divirtiéndose con el....

La sierpe que lo envuelve en sus anillos
haciéndole penar... la fiera, la  leona
que el hogar de sus hijos abandona
para seguir el rumbo del  placer.

Mas una virgen candorosa y bella,
un ángel lleno de inmortal pureza,
su fortuna mayor, su mayor bien.

Yo adoro a la mujer por sus virtudes,
yo adoro a la mujer por su inocencia,
la altivez, el orgullo, la opulencia,
yo no busco jamás en la mujer.

                                              Epifanio Mejía

martes, 21 de junio de 2011

POESÍAS - DE MI COLECCIÓN

                    DESEO

Morir, y que mi cuerpo en el momento
sea por viva llama consumido;
y que luego, en cenizas convertido
me lleve lejos en su fuga el viento.

Y que ese polvo débil y sangriento
vague por los caminos del olvido;
se pose en el regazo  de algún nido
o en cáliz de flor, como un aliento.

Para que los impúdicos gusanos
no hagan de mí su carnaval grosero
y de mi corazón coman ufanos.

En fin, critique el mundo, mas no quiero
que al pasar por mi tumba los humanos
digan: “yace aquí tal, fue bueno, pero...”     
                            
                                 Eduardo Botero Mejía

viernes, 10 de junio de 2011

POESÍAS - DE MI COLECCIÓN

                 Ingratitud 


Complicaciones arduas del corazón humano
misterios insondables de la naturaleza,
la vida es un problema, la vida es un arcano
y por doquier agitan su vuelo soberano
dos aves de rapiña: La muerte y la tristeza.

Olvidos, desengaños, desilusiones crueles

Incomprensibles almas, emponzoñados senos,
por todas partes luchas, por todas partes hieles,
vasos en cuyos bordes hay delicadas mieles
y en cuyos fondos, hay llanto, acíbar y veneno.

Yo todo lo perdono con voluntad de acero
apuro hasta las heces mi vaso de acritud,
más perdonar no puede mi corazón sincero
a un monstruo abominable, aterrador y fiero
que habita entre los hombres y se llama INGRATITUD.

Perdono al envidioso y al que con lengua insana
reputaciones hiere, virtudes y honras trunca,
perdono en sus mil formas la perfidia humana,
perdono al que se vende como una cortesana
perdono al asesino, pero al ingrato nunca.

Porque el ingrato encierra del crimen la simiente
y todas las negruras entre su corazón,
entre sus venas lleva veneno de serpiente,
ataca por la espalda...  pero jamas de frente,
recibe un bien y en cambio devuelve una traición.

La ingratitud es sombra, la ingratitud sin duda
es el mayor pecado de todos lo pecados,
es de todas las armas el arma más aguda
es una vieja escuálida de faz torva y ceñuda
que tiene por vivienda los pechos depravados.

Ayer en un recodo del áspero camino,
que cruza mi existencia con gran resignación,
hallé tendido y débil a un pobre peregrino,
solícito y amable le di a beber mi vino,
le di mi franca mano, después mi corazón.


Con ardoroso empeño calmé su sed ardiente,
cubrí sus desnudeces de mísero gitano,
ungí todas sus llagas y cuidadosamente,
sequé con mi pañuelo su sudorosa frente,
como si se tratara de mi mejor hermano.

Más tarde los caprichos de la voluble suerte
cubrieron mi camino de zarzas y dolor,
me hallé sobre la senda tendido, mustio, inerte,
como si las caricias de un hálito de muerte,
sobre mi sien posaran su gélido sopor.

También fui peregrino, fatigas y asperezas
como voraces cuervos rondaron a mi ser,
cubriose mi existencia de incógnitas tristezas,
y solamente nubes, abrojos y malezas, 
mis enturbiados ojos hallaron por doquier.

Y tuve sed y frío, pero ninguna mano
me dio a beber su copa, ninguna mano amiga
cubrió mis desnudeces de mísero gitano,
ninguna quiso entonces sacarme del pantano,
y hacer menos pesada la cruz de mi fatiga.

Y aquél a quien un día mi mano compasiva
cubrió de beneficios, sirviole de sostén,
pasó por mi sendero con  actitud altiva,
cubierto de riqueza y de oropeles iba,
y al verme hizo una mueca de orgullo y de desdén.

Siguió tranquilo y firme sin recordar acaso,
que un día estuvo con hambre y sin abrigo,
sin recordar que un día fui luz para su ocaso,
para sus labios fuente, para su sol regazo,
y para sus tristezas el más ingenuo amigo.

Por eso resignado, humilde y sin encono,
apuro hasta las heces mi vaso de acritud,
en brazos del destino sereno me abandono,
perdono todo, todo, pero jamas perdono
al rey de los delitos, al monstruo INGRATITUD.
                           Francisco Restrepo Gómez
                                                 Atribuida también a
                                   Ismael Enrique Arciniegas

martes, 31 de mayo de 2011

POESÍAS - DE MI COLECCIÓN

         INMUTABLE

En el fondo de mi alma desolada
la larva del dolor osó atrevida,
fabricar su crisálida escondida
cual en una mansión deshabitada.

De una hebra sutil y delicada
la fibra más sensible de mi vida,
urdió su impía malla, y suspendida
quedó en mi pecho su tumbal morada.

Cada hora que pasa espero ansiosa
verla transfigurada en mariposa
de rosada alegría ¡sueño vano!

Todas las larvas sufren algún día
su extraña mutación; pero la mía,
es siempre, siempre, roedor gusano.

                           Belisa Botero Mora

miércoles, 11 de mayo de 2011

POESÍAS - DE MI COLECCIÓN

         EL HOMBRE Y LA MUJER

El hombre es la más elevada de las criaturas
La mujer el más sublime de los ideales


El hombre es el cerebro
La mujer es el corazón
El cerebro fabrica la luz; el corazón el amor
La luz fecunda; el amor resucita.


El hombre es fuerte por la razón
La mujer es invencible por las lagrimas
El heroísmo ennoblece; el martirio sublima.


El hombre es un código
La mujer es un evangelio
El código corrige, el evangelio perfecciona.


El hombre es un templo
La mujer es un sagrario
Ante el templo nos descubrimos
Ante el sagrario nos arrodillamos.


El hombre piensa
La mujer sueña
Pensar es tener en el cráneo un larva
Soñar es tener en la frente una aureola.


El hombre es un océano
La mujer es un lago
El océano tiene la perla que adorna
El lago la poesía que deslumbra.


El hombre es el águila que vuela
La mujer el ruiseñor que canta
Volar es dominar el espacio
Cantar es conquistar el alma.


En fin,


El hombre esta colocado donde termina la tierra
La mujer donde comienza el cielo.

                                     (Sin datos)

lunes, 2 de mayo de 2011

POESÍAS - DE MI COLECCIÓN

     Fidelidad

Nada es más difícil
que reconocer la libertad
del otro,
sobre todo cuando
el otro
es una persona
que se ama y
se desea.
Por eso
amar es el riesgo
de querer al otro
en su libertad,
esperando solo
la fidelidad que
él se debe a sí mismo
                  Octavio Paz 

martes, 26 de abril de 2011

POESÍAS - DE MI COLECCIÓN

       VACÍO ETERNO

Nacer para morir... oh… lucha vana,
si es que a la vida la alimenta un sueño,
mas, no por eso la ilusión lejana
quiere cejar en su febril empeño.

Inútil es vivir, más algo extraño
nos impele a buscar lo que nos vela,
si sólida es la fe, es más su engaño
cuanto más el corazón lo anhela.

Si es la duda, renace la esperanza
en brava lid contra el fatal hastío,
y así, el instinto en su conquista avanza

aunque se niegue el espíritu sombrío.
La vida es más bella cuando alcanza
a ser más insondable su vacío.
                    Boabdil Maya Zapata