A un imposible
Aunque nunca obtenga el premio de tus besos,
te tendré solo en mis sueños, como aman los que sufren,
los que sienten, los que quieren en silencio.
Cuando a solas en mi cuarto, sin mirarte yo te veo,
ese viejo inconsolable que se llama pensamiento,
me repite que te quiero, porque tú me has enseñado
a quererte desde lejos, con los ojos, sin palabras,
con el alma y en secreto.
Anónimo

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