INMUTABLE
la larva del dolor osó atrevida,
fabricar su crisálida escondida
cual en una mansión deshabitada.
De una hebra sutil y delicada
la fibra más sensible de mi vida,
urdió su impía malla, y suspendida
quedó en mi pecho su tumbal morada.
Cada hora que pasa espero ansiosa
verla transfigurada en mariposa
de rosada alegría ¡sueño vano!
Todas las larvas sufren algún día
su extraña mutación; pero la mía,
es siempre, siempre, roedor gusano.

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