DESEO
Morir, y que mi cuerpo en el momento
y que luego, en cenizas convertido
me lleve lejos en su fuga el viento.
Y que ese polvo débil y sangriento
vague por los caminos del olvido;
se pose en el regazo de algún nido
o en cáliz de flor, como un aliento.
Para que los impúdicos gusanos
no hagan de mí su carnaval grosero
y de mi corazón coman ufanos.
En fin, critique el mundo, mas no quiero
que al pasar por mi tumba los humanos
digan: “yace aquí tal, fue bueno, pero...”
Eduardo Botero Mejía

No hay comentarios:
Publicar un comentario